Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
JOSÉ CENIZO JIMÉNEZ

Teatro Lope de Vega de Sevilla

José Cenizo Jiménez

                    

El pasado 26 de marzo asistimos en el Teatro Lope de Vega a la representación de una obra peculiar, interesante, profunda, reflexiva. Se trataba de la "El encuentro de Descartes con Pascal joven", de Jean-Claude Brisville (dramaturgo francés  nacido en Bois-Colombes en 1922),  en traducción de Mauro Armiño y versión y dirección de Josep Maria Flotats. Éste, a su vez, es el actor principal, llevando con maestría y sobrado convencimiento el personaje de Descartes, el filósofo tan celebrado del siglo XVII.  El otro personaje, Pascal joven, otro científico y filósofo central, lo lleva con prestancia Albert Triola.

Sólo una vez se encontraron Descartes, el  24 de septiembre de 1647, en el convento parisino de los Mínimos, y su entrevista duró varias horas. Ninguno de los dos escribió sobre lo que hablaron, y eso permite al dramaturgo Jean-Claude Brisville imaginar el encuentro de dos experiencias vitales y de dos pensamientos filosóficos. Descartes va de vuelta de la vida, es un hombre dispuesto a vivir por encima de todo  y su visitante, Pascal, un joven de 24 que ha ideado ya, entre otras cosas, una máquina aritmética antecedente de los ordenadores actuales.   

Pascal está lleno de miedos y preocupaciones, casi pesadillas, de orden místico o pseudomístico, dada su tendencia al histrionismo y la exageración. El choque con Descartes no se hace esperar, y esto es el meollo del diálogo y de la obra. Por resumirlo, Descartes vive y deja vivir, mientras el petulante y afligido Pascal ni vive ni deja vivir. Como dice el primero, el choque más fuerte es, y más en esa época de inquisiciones, con la Iglesia, siempre "poderosa y suspicaz".

Si vemos el currículum de Flotas es apabullante, con grandes premios nacionales e internacionales. Le da la réplica Albert Triola, actor formado en Arte Dramático en la especialidad de Interpretación en el Institut del Teatre de la Diputació de Barcelona. Flotas actúa con perfección, da vida a su personaje, con una dicción exacta y un manejo soberbio de la situación y las réplicas. Su "oponente" está a la altura, aunque a veces caiga en el histrionismo, suponemos que exigido por el guión. De cualquier forma, la hora y poco que dura la obra es un diálogo lleno de sabiduría y reflexión sobre las cosas que a todos nos importan, aunque algunos, como este dichoso Pascal, se empeñen en empañarlas con su vehemencia y fanatismo.