Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
JOSÉ CENIZO JIMÉNEZ

José Cenizo Jiménez

Slava Polunin

A finales de abril, días antes de su celebrada feria, Sevilla, y en concreto su Teatro Lope de Vega, se llenó de nieve. Y de calor y de imaginación y de música y de vida. Todo esto y más ofreció el payaso más importante de Rusia, Slava Polunin, acompañado por otros grandes profesionales de la profesión.

Viene precedido de la fama y de los premios, sobre todo ligados a su papel en “Le cirque du soleil” y no defrauda en absoluto la propuesta. Slava nos transmite toda la agridulce potencia vital del payaso, a través de un espectáculo de música, gestos, luces, un espectáculo total en realidad, que hace vibrar al público -adulto, convertido en niño por momentos- cuando se ve “avasallado” por tanta imaginación, tanta poesía, y la propuesta continua de participación. Hay momentos estelares, inolvidables, como la tormenta de “nieve” (papelitos que inundan el patio de butacas) o la sorpresa final con unos globos gigantes con los que los espectadores juegan como niños.

Con la nieve como trasfondo, Polunin ofrece una obra llena de lirismo, de tintes surrealistas, con gags alternando con momentos de mayor seriedad. Y todo con una parsimonia, una lentitud, un tempo sereno y meditabundo. Slava, presidente de la Academia de Tontos, que él fundó, y uno de los payasos más reconocidos del mundo, nos alcanzó con sus sugerentes visiones, alejadas de la chabacanería y llenas de calidad.