Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
JOSÉ CENIZO JIMÉNEZ

José Cenizo Jiménez

Puesta en escena

Puesta en escena

 

  Hemos asistido el domingo 3 de abril en el Teatro Lope de Vega de Sevilla a la versión teatral de la serie de televisión  “Amar en tiempos revueltos”,  de Josep María Benet i Jornet, Rodolf Sirera y Antonio Onetti. Este último, el prestigioso director teatral, dirige la obra en esta ocasión.

    Está ambientada en el Madrid de la posguerra y protagonizada, entre otros, por actores que han participado en la telenovela, como Cayetana Guillén Cuervo y Antonio Valero. Ricard Borrás, Verónika Moral, Jaume García, Sebastián Haro, Jaime Menéndez y Lara Grube completan el reparto. Tenemos que decir que no hemos visto ni un solo capítulo de la versión folletinesca televisiva, si bien, de cualquier forma, aquí vamos a hacer un análisis y juicio de lo visto en el teatro.

   En resumen, la obra es un intento de reflejar la lucha de los profesionales del teatro, de los cómicos, contra la censura en el contexto franquista de principios de los años cincuenta del pasado siglo. Está llena de personajes tipo, de tópicos, de situaciones y comportamientos previsibles, pero funciona en su objetivo de denunciar la prepotencia, la arrogancia estúpida y el sometimiento a no siempre claros códigos morales o religiosos, harto hipócritas además, marca de la casa de la dictadura de Franco y sus secuaces.

El argumento versa sobre una obra de teatro, “El diablo bajo la cama” escrita en la cárcel por Salvador Bellido (Antonio Valero), preso político prototipo. El texto es presentado a un concurso por una joven escritora, Cristina Barea (Verónika Moral) y gana el premio contra pronóstico, pues la obra es claramente un alegato contra la situación asfixiante del país tras la guerra. Esta “escritora” está casada con un abogado, Abel Zamora, interpretado por Jaume García, atormentado por pesadillas que, sabemos al final, se basan en que de niño mató a su propio padre para proteger a una niña de la que abusaba. Elementos de folletín que se unen a otros como el hecho de que la actriz protagonista de la obra que pretenden representar, y de ésta que comentamos también, tiene una hermana a la mantiene en secreto, cuya hija es fruto de un embarazo a los quince años. Si a esto unimos que el escritor se enamora de la mujer del abogado y otros elementos que no desvelamos  tenemos un folletín completo.

         El diseño de escenografía cumple con su función, llevándonos en volandas a diferentes lugares (el teatro, el café…) con soltura. Lo mismo cabe decir del vestuario, acertado para caracterizar a cada personaje: el pobretón, el jovenzuelo, el funcionario franquista, la “diva”…

         Lo mejor es la calidad de las actuaciones centrales: el punto creído y de artistona de Estela del Val (Cayetana Guillén), la contención de Salvador Bellido el represaliado (Antonio Valero), la intensidad del drama reflejada por el abogado (Jaume García), la ingenuidad de la “escritora” (Verónika Mora)l o la versatilidad y gracia de Marcos de la Vega en su papel  de director de la obra que han de representar, y que representan y que la censura acaba fastidiando incluso después del éxito de la representación.

Es teatro dentro del teatro, una reivindicación de la libertad del mismo, algo palpable en numerosas citas y alusiones. El teatro como exigencia de verdad, de justicia, de vida, de libertad. Un homenaje a los que sufrieron la censura en el marco de un folletín entretenido, a ratos divertido, a veces amargo y cruel. Recomendable a pesar de los lugares comunes.