Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
JOSÉ GARCÍA PÉREZ

Santo Sepulcro de Málaga

José García Pérez

         Al paso de tu Santo Sepulcro por el pasillo de Santa Isabel, inmerso en la algarabía de un pueblo que silencia  con sus voces los gemidos de la orilla destruida del Perchel, me asomo al sentido y causa de tu muerte.

 

         No comprendo nada; me acompañan tu palabra y mi pensamiento. De nuevo poderes políticos, militares y religiosos te han secuestrado. Te mecen y llevan de un lado para otro. Llegan generales, políticos y obispos; cornetas, tambores y ejércitos te rinden homenaje. Un mendigo espera que un denario se pose en la patena de su mano.

 

         El Santo Sepulcro avanza. El paso de los hombres que soportan tu peso es majestuoso. Has quebrado los dogmatismos establecidos para que pudiéramos proclamar nuestro sueño de divinidad.

 

         La rica Tribuna de los Pobres silencia a tu paso. Te presiento en el silencio. Las luces de neón de una tienda que compra oro esperan sonrojadas una mano que las apague. Una abuela del Barrio de la Trinidad se santigua en su silla de anea. Dejo de mirar a los otros. Por un instante me asomo para verte. Apago mi pensamiento y enciendo la palabra.

 

         El mendigo sigue con su mano tendida; tan sólo una gota de cera taladra el rocío de su patena.

 

         Despierto. Me olvido de Ti. Voy a su encuentro, al del mendigo, y en el te abrazo.