Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
JOSÉ GARCÍA PÉREZ

José García Pérez

La seda de los años

Me tendría que remontar a los años 50 del pasado siglo, cuando escuché por vez primera esta dichosa frase: usted no lo perderá.

 

         Eran tiempos del franquismo en su más pura y puta esencia, y andaba el menda pasando hambre en Dos Hermanas como Maestro Escuela de la época de la leche en polvo, cuando cualquier madre de la pobre barriada del Cerro Blanco te paraba y, después de peguntarte por el niño, te esperanzaba con aquella mentirilla del “usted no lo perderá”. Durante años estuve esperando una tripa de salchichón o una ristra de chorizos, pero mi gozo en un pozo, pues nunca llegó hasta mí aquella promesa que año tras año me era ofrecida.

 

         Pasaron los años y he aquí que me encuentro en el día de la fecha esperando no sé qué, pero no llega y, dado el tránsito que me queda de existencia, apostaría doble contra sencillo a que no llegará, a no ser que le eche esperanza a la sentada y asombro al tedio, y vaya a la búsqueda de ese algo que necesito para seguir creyendo en que la vida es un vergel en el que disfrutar como un cosaco.

 

         Por la senda de los años he perdido la próstata, el bazo, medio estómago, más del cincuenta por ciento de audición, buena parte de la vista, la mielina de las extremidades inferiores y la fe en personas, instituciones y amigos. Lo que se dice quedarme, me queda un cordón umbilical con la compañera, la sangre de mi hija, el gorgojeo de las nietas y poco más, pero lo esencial, a saber, las ganas de ser yo y no una fotocopia de otros -por muy divinos que sean-, el teclear diariamente un artículo y sacarle afilada punta a un lápiz a la hora de escribir poesía -porque yo, cuando escribo poesía lo hago con lápiz y tachaduras-, lo esencial, les decía, todavía lo puedo conseguir.

 

         Para muestra, un botón: “Siento el murmullo llegar desde el abismo profundo de la inmensidad del mar. En ese éxtasis, inundo mi ser placenteramente. Todo el mar está presente en la caricia del alma: silencio, olas, espumas, sales, misterios y brumas, mientras avanza la calma”

 

         ¿Les parecería bien que mi próximo libro de poesía se titule “La senda de los años”?

 

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