Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
JOSÉ CENIZO JIMÉNEZ

José Cenizo Jiménez

Solá y Oteyza

        El Teatro Lope de Vega de Sevilla se vistió de gala el pasado 27 de noviembre para la representación de una obra que lleva ya tiempo dando que hablar: “Por el placer de volver a verla”.

         No es habitual que el teatro de verdad nos llegue, nos acerque a la humanidad de unos personajes que no son ficticios, sino, en el fondo, de carne y hueso; es decir, reales, cotidianos. Esa es la propuesta de Manuel González Gil, director de esta adaptación de la obra de Michael Tremblay, interpretada a gran altura por los actores Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza, que se derraman en su personaje; el primero, ese hijo tierno, a la vez algo díscolo, que enfrenta el día a día con su madre, primero en la presencia, en la niñez, luego en la distancia, en la ausencia. Nana es una madre llena de hipérboles, de sobresaltos, de imaginación, de palabras y palabras, acunadas unas veces por el dolor y otras por la risa, como ocurre en la vida menos novelesca, menos literaria.

         En este juego actoral precioso y llevado a cabo con enorme profesionalidad, se cuelan reflexiones sobre el propio sentido de la escena, del teatro, del  público, y también se dedica un tiempo -antológico por su ironía, vista desde los ojos de un niño- a la interpretación de la literatura, de la novela, o de cierto tipo de novela atenta a la exageración más que a la normalidad, como si la vida normal y corriente, como la de esta madre, no fuese ya de por sí bastante novelesca.  Aquí reímos con soltura, con sinceridad, y luego nos estremecemos, lo justo, para no caer en la sensiblería superficial. Y todo con una ambientación musical y una escenografía, unas luces, unos cambios de lugar o tiempo que no distorsionan la fluidez de la representación. El cambio de tono no abruma, pues en medio, además, se cuela la propia reflexión sobre el hecho teatral, teatro en el teatro una vez  más. Por nosotros, que siga triunfando esta obra risueña y cálida, poética y costumbrista, irónica y reflexiva, que siga viéndose por todos los rincones de España. Lo merece.