Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
JOSÉ CENIZO JIMÉNEZ

José Cenizo Jiménez

Ana Belén y Rosa Torres

La música es poesía y la poesía es música. Esto han querido demostrar la pianista Rosa Torres-Pardo y la archiconocida Ana Belén  en el espectáculo “Música callada, la vida rima”, presentado en el Teatro Lope de Vega el pasado lunes 21 de noviembre de 2011.

                Se trata de un proyecto hermoso en su objetivo y esencia, pues se centra en la música de la palabra, del verso y en la música que sale, armoniosa e inefablemente, de un piano.  Con textos poéticos de la literatura española, desde el sublime poema “Cántico Espiritual” de San Juan de la Cruz a los versos ya muy populares de Alberti o García Lorca y a los más recientes de José Hierro o Luis García Montero (éste último, además, es el guionista del espectáculo). Es una delicia ver moverse a Ana Belén, escucharla recitar apasionadamente, viviendo lo que recita o canta, al compás de una amiga, Rosa Torres-Pardo, que nos acerca con precisión y entrega a las notas musicales que crearon para la posteridad Mompou, Chopin, Stravinsky, Albéniz, Bela Bartok, etc.

Un discurso musical-poético, en acertada simbiosis y armonía, con algunos apuntes de dramatización o diálogo, que empieza con el acierto del recitado de San Juan o la canción-nana de García Lorca, con un tempo dilatado y sentido que imprime Ana Belén, cercano a la hondura del Flamenco. Después el espectáculo avanza con poemas que no tienen  tan alta categoría y los textos poéticos y los diálogos se confunden un poco, y baja la tensión estética de la obra. De cualquier forma, un trabajo lleno de belleza, la belleza de la palabra y de la música, hermanadas en la poesía.