Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
MANUEL GARRIDO PALACIOS

Manuel Garrido Palacios

Ante una nueva novela no parece lo más propio andar desvelando sus claves, sus secretos; puede bastar con dar fe de su nacimiento, de su salto a la vida para despertar el interés por ella. Sus páginas serán las que cuenten al lector el contenido de su corazón de papel y tinta y lo conecte con el autor, en este caso, el almonteño Juan Villa. A la vista de su biobliografia: El lobito (1998), Última estación (1999), Crónica de las arenas (2005) y El año de Malandar (2009), aparte de sus sabrosas crónicas, la obra recién salida de la imprenta: Los almajos (como ‘almarjo’ lo registra Corominas), ya promete, ya anuncia que vamos a acceder a una rica, densa exposición de un tema y a su desarrollo con la dosis de sorpresa en su fondo, por lo que dice, y de buena literatura, por cómo lo dice. Se da la bienvenida a la nueva obra acabada de leer, pero es oportuno callar la trama que en ella se urde para que quien se interne en sus páginas se sorprenda por sí mismo sin ser inducido. Es la filosofía de estas notas librescas. Nadie mejor que su autor para desvelar el misterio que encierra su obra y establecer en una breve charla los límites a desvelar. De entrada y de salida, opino que el encanto de la palabra vuelve a visitar a Juan Villa cuando éste se interna en el mundo de Doñana y las arenas le hablan, y las voces que flotan le hablan, y las dunas le hablan, y los almajos le hablan.

 

Pregunta: ¿Por qué, esta vez, el nombre de Los almajos?

Respuesta:Los almajos son unas hierbas que crecen en las zonas más pobres de la marisma y sobre las que se cuentan historias que no voy a desvelar porque son una de las claves de la novela. Habrá que leerla.

 

P: Parece que en la tierra de Doñana encontró Juan Villa un territorio propio del que saca cosecha histórica poco a poco.

R: En él me instalé hace años y ahí sigo. No sé si algún día lo agotaré.

 

P: ¿Los almajos es novela independiente o forma parte de la estela de las anteriores.

R: Esta novela está íntimamente relacionada con Crónica de las arenas; podría ser un episodio más de aquel mundo del eucalipto.

 

P: Cuéntala sin contarla. Dime por qué hay que leerla.

R: Desde el punto de vista técnico, Los almajos es una novela corta en la que me he esforzado especialmente. Es una  fórmula narrativa poco utilizada en nuestras letras. Desde siempre tuve interés en abordar esta fórmula más concentrada e intensa que la novela propiamente dicha. Creo que eso le va a medida al interés a la historia.

 

P: Lo de Juan Villa es un enamoramiento con la tierra de Doñana, una insistencia, un afán en hurgar en lo que guarda. Nunca una novela y punto.

R: Podría decir y no mentiría que más que ir yo a Doñana, Doñana ha venido a mí, se me ha impuesto de tal forma que hasta que no me lo ordene no podré dejarla.

 

P: ¿Hay mucho de invención en la historia que se cuenta o se ajusta a los sucesos?

R: En la novela hay más invención que en las anteriores en las que pretendí plasmar la historia de estos cotos. En Los almajos es lo interior de unos personajes lo que básicamente llena sus páginas, conflictos que pueden desarrollarse en cualquier lugar y cualquier tiempo; por tanto, también en Doñana.

 

P: ¿En tu hacer literario, la novela es el fruto de un camino que  continuará?

R: Es difícil responder. Es algo que el tiempo dirá pero me temo que esto irá para largo.

 

P: Toda obra tiene en algún párrafo, en alguna página una clave que es la síntesis de lo que se ha querido contar.

R: En Los Almajos, probablemente, eso que se fragua en sus ochenta y siete páginas, esté en la última.

 

P: ¿Y…?

P: No es cosa de desvelarlo, sino de descubrirlo. Habrá que abrir el libro y dejarse llevar hasta el final.