Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
FRANCISCO BASALLOTE
"Leyendo claroscuros" de Fernando Muñoz. Bubok, 2011

Francisco Basallote

Editorial Bubok

 Siempre cuesta mucho a un viejo poeta enfrentarse a una opera prima poética, quizás porque supone el redescubrimiento lacerante de unos instantes de gozo perdidos en el tiempo que te pone delante del espejo el reencuentro del temblor primero,  es el caso de LEYENDO CLAROSCUROS de Fernando Muñoz, (Vejer, 1984).   

 

Sin embargo   LEYENDO CLAROSCUROS   aunque cuesta enfrentarse a ese síndrome de la opera prima, la sensación no es la del tembloroso espejo sino la del certero artefacto que devuelve una visión no virtual de la existencia. Una certidumbre de la percepción del mundo y una actitud positiva de crear, de fabricar una estancia nueva, que hablan de compromiso y sobre todo de madurez manifiestas en las palabras de este futuro Psicólogo que  como dice:“compagino con otras de mis pasiones, el diseño gráfico,  la escritura, el dibujo y la divulgación sobre una psicología” y manifiesta su predilección científica  por   la psicología de la conciencia.

 

Y en ese mismo sentido de poesía cumplida, verdaderamente madura, sensatamente profunda, en la senda exacta de una prometedora fecundidad se encuentra  este LEYENDO CLAROSCUROS, opera prima de un joven poeta que llega con él después de haber investigado todos los matices del discurso poético  y de haberlo macerado en su propio jugo poético para ofrecer lo que de ningún modo puede considerarse libro de un primerizo, sino obra entera, madurada, con el sello mayúsculo de la eterna Poesía. 

 

Dice el poeta de su obra que no es poesía erótica, sino poesía desnuda, y  la define  como un acercamiento a la caricia furtiva, al cielo y el infierno de las relaciones, a la soledad, al vacío, al diálogo de dos cuerpos y a las mentiras y verdades de esta maravillosa trampa, llamada, vivir.”  .   Y en ese despojamiento existencial, en ese descamamiento   de lo superfluo, llega al núcleo de lo verdaderamente poético: a esa capacidad de trasladar la emoción al lector que las revive en clara función de la poesía.

 

Tiene el libro tres partes: Mujeres: Divinos pecados de veneno y ambrosía, Retratos: dime quien eres y te diré como te escribo,  y Bonus Track: Versos ilustrados.

 

En la primera parte: Mujeres: Divinos pecados de veneno y ambrosía, es donde se hace más patente ese cielo o infierno de las relaciones, con una carga erótica sutilmente trasladada al poema no exenta de sugerencias  como en el poema “Omsagro frente al espejo”, en el que ese glorioso éxtasis    “Se presentó el primer día por sorpresa/ cuando ella jugaba a ser mayor…”. En otros casos el poeta se embelesa en la contemplación de la amada: “… Mientras brisa y arena compiten para ceñirse a su figura/ yo me muevo enredado en su cascada/ yo me condeno a explorar su simetría….”a  la que pide: “ Déjame acortar la distancia de tu lengua a la mía,/ es que esconden palabras que no entendemos…” y en la batalla de los cuerpos  “ Mientras la noche se cierra, la respiración se abre, se entrecorta, se vacía, se manifiesta caprichosa al compás del movimiento de dos cuerpos libres que sólo le deben una cosa al mundo, placer”.  Hay en los poemas de esta primera parte fragmentos asimilables a la mejor poesía erótica de nuestros tiempos. Ningún tema ha llenado tantas páginas de versos a lo largo de la historia de la poesía como el amor.  

 

En la segunda parte :Retratos: dime quien eres y te diré como te escribo, sin ser del todo elegíaca se convierte en una especie de galería  en la que lo críptico y lo claro se entrecruzan en un lenguaje poético lleno de afortunadas imágenes, no exentas de ironía o inteligente escepticismo: “ La rosa luce tallo largo, liso y negro como el cuero/ pues vendió al tiempo sus treintayún espinas a cambio de años…” , “…Vidriosos ojos del color de la coca-cola,/ Alterados solo ante el reflejo del ron añejo…”. Galería que se cierra con un potente Autorretrato: “…Victorioso en el fracaso/ eminente sabio de lo irrelevante…”, no exento  -como se puede ver- de una modestia que incrementa aún más su inteligente escritura.

 

En la tercera parte Bonus Track: Versos ilustrados, constituyen una aproximación interesante a la poesía visual, algunos de ellos con un acendrado sentido surrealista, que demuestran la fragilidad de la frontera entre poesía y grafismo, tan unidos siempre a la necesidad del hombre de expresar los estados de su sentimiento. 

 

Estamos pues ante una obra de poesía desnuda , como dice el autor, pero desnuda no de esencias, sino de accidentes y de adornos superfluos, desnuda como un acero que profundiza en la carne de la emoción, desnuda en su claridad, desnuda como Juan Ramón  Jiménez quería: “… Lo más bello / es el átomo último/ el solo indivisible…”