Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
MANUEL QUIROGA CLÉRIGO
En "Donde los árboles cantan", de Laura Gallego, se unen el valor, la fantasía y la amistad.

Manuel Quiroga Clérigo

Laura Gallego

Ediciones SM

 

“Al segundo día atravesaron el País de los Árboles Cantores”, se lee en la obra de Michael Ende “La historia interminable”. Laura Gallego pone esta cita en el inicio de su novela “Donde los árboles cantan”. Estamos ante una historia donde la fantasía es el centro de un relato apasionante y repleto de inesperadas sorpresas. Su autora tiene experiencia en este tipo de narraciones. Lo demuestra con una escritura ágil y vehemente que nos permite leer el libro con ilusión y ansiedad. Nacida en Quart de Poblet (Valencia empezó a escribir a los 11 años. Estudió Filología Hispánica. Con 21 años ganó el Premio Barco de Vapor por “Finis mundi”. Otros libros suyos como “Memorias de Idhún” o “Dos velas para el diablo” y “Alas negras” se han visto favorecidos con infinidad de lectores. También es autora de “La hija de Tara” y “La leyenda del Rey Errante” así como un interesante etcétera.

En “Donde los árboles cantan” el recuerdo más apremiante que surge ante las aventuras de la Princesa Viana hija del Duque de Rocagrís es el ese mundo metafórico y hermoso que supo retratar Ana María Matute en “Olvidado Rey Gudú” (Espasa. Madrid 1996). En casi mil páginas asistimos al nacimiento y expansión del Reino de Olar. Si en la obra de Matute se mezclan realidad y leyenda en la de Laura Gallego el mundo medieval se descompone con desgarros y alborotos poco usuales. Efectivamente el Reino de Nortia vive alegre y confiado. Reuniones palaciegas en el castillo de Normont y torneos son parte fundamental de los festejos del solsticio de invierno. Sólo un hombre llamado Lobo se atreve a interpelar al rey y avisarle de una amenaza terrible. Apenas es escuchado y otro hombre llamado Oki relata cuentos y leyendas para diversión de todos.  La preciosa princesa Viana se siente confiada. Pese a no tener madre confía en su padre y en la prosperidad de sus posesiones y se siente feliz al estar prometida al joven príncipe Robian de Castelmar. Comenta esas cosas con su amiga Belicia y no cree que peligro alguno se cierna sobre su futuro. No es así y a partir de este punto se hace difícil comentar la obra para no descubrir las sorpresas que hagan de su lectura una delicia. Lo cierto es que llega la guerra y todo se transforma. Viana un día encuentra a un raro muchacho practicamente desnudo. Apenas se puede entender con él porque no habla y sólo por gestos consigue arrastrarle consigo. Comienza a llamarle Uri. A partir de ahí veremos como queda el compromiso con Robián y como la ayuda de Lobo el proscrito hará de Viana una verdadera heroína.

Vamos a transitar por unos lugares donde el universo se llena de rumores y cualquier árbol puede comenzar a cantar a nuestro paso y deliciosos personajes nos irán acompañando. Total que la primavera que Viana esperaba para casarse no llega y a cambio todo se torna cruel. La amenaza de Lobo se hace real y los bárbaros ocupan Nortia. Un nuevo rey domina el país. Se llama Harak y hay algo que parece hacerle inmortal. Viana con una rebeldía impropia de la dulce princesa que parece ser se encargará de ir desmontando los proyectos del bárbaro. En los comienzos de su existencia aventurera se ve acompañada por Dorea que es una mujer sagaz y de buen juicio. Pero es el joven  Airic quien animará en muchas ocasiones a la joven a seguir su difícil camino. Leeremos estas 477 páginas sin interrumpir una historia tan preciosa como delicada.

Poco a poco Uri comienza a penetrar en ese mundo aunque sigue queriendo volver al suyo. Ahí está Viana para acompañarle a descubrir algo apasionante y seguir viviendo las más descabelladas y enternecedoras aventuras que puedan imaginarse. Laura Gallego ha escrito un libro repleto de poesía donde nos parece estar ante páginas que recuerdan a otros escritores que hicieron de la aventura sus temas preferidos. Es una novela dedicada tanto a los lectores adolescentes como a cualquier adulto que sepa vivir situaciones donde la fantasía y la búsqueda de la concordia formen parte del entramado narrativo. Así que Viana va descubriendo las leyendas del Gran Bosque y va buscando las necesarias soluciones para Nortia incluso despreciando a veces las ayudas que le brinda Lobo y el resto de los hombres de su país. El final nos depara agradables sorpresas. Pero realmente sólo son un merecido premio al esfuerzo de todos los personajes de Nortia para tratar de evitar ser sometidos. Con Uri comenzará a descubrir   el porqué de esos visos de inmortalidad que parece beneficiar a sus enemigos. En medio de esas situaciones Viana vivirá momentos repletos de intensidad y el lector se verá acariciado unas veces por la música del amor y otras por el desgarro de la injusticia. Viviremos los mundos de la fantasía con ese bosque repleto de seres maravillosos y evocaciones hermosas. Unidos el valor y la amistad y la fantasía nos han conducido a universos inmensos donde todo es posible. Con todo Laura Gallego García nos ha dejado un libro memorable donde no sólo “los pájaros cantan”. Es la historia de un territorio y unos personajes donde el amor y la violencia se enfrentan. Si triunfa el primero es porque los protagonistas han luchado con tesón y pasión para conseguirlo.

 

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