Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
MANUEL GARRIDO PALACIOS
MUSEO ETNOGRÁFICO DE CASTILLA Y LEÓN. ZAMORA

Manuel Garrido Palacios

Portada Museo Zamora

La Etnografía sabe a recuperación de detalles que se le escaparon a la historia que cuenta y recuenta las batallas, las victorias, las derrotas. Sabe a orden, a equilibrio, sin olvidar su pizca de nostalgia. Sin la Etnografía, tan humilde ella, a la que Don Julio Caro Baroja llamaba Ciencia de la Tradición, pasaría como cuando de la biblioteca sacamos un libro y los demás se inclinan en el anaquel para marcar el vacío, el “aquí estaba, así era, esto decía”. Y lo más emocionante es que sean las voces vivas de la tradición oral, en unos casos, o los testimonios materiales ─tiestos en desuso, chismes despreciados─ en otros, lo que venga a llenar de latidos el hermoso arca de nuestro pasado, como ocurre en el espléndido Museo Etnográfico de Castilla y León, cita obligada para quien pase por Zamora, por si fuera poco la propia ciudad asomada al “Río Duero, río Duero / nadie a acompañarte baja, / nadie se detiene a oír / tu eterna estrofa de agua”, como cantan los versos del gran poeta Gerardo Diego.

 

La figura que ilustra estas palabras es un escudo de cerradura del siglo XVIII encontrado en la zona de Toro, posiblemente algo que dormía como escombro de un derribo, aún clavado a la puerta que fue testigo mudo de quién entraba o salía. Como esta pieza, trabajada en chapa de hierro forjado y calado con motivos de amorcillo y elementos sinuosos, se exponen cientos en el Museo Etnográfico de Castilla y León, ubicado en la capital zamorana, objetos que se agrupan en apartados que llevan por nombre La forma y el diseño, Los ritos, Representaciones del tiempo, Ritos cíclicos, La fiesta, El ciclo vital, La meteorología, El espacio y el entorno, Los trabajos y los días, El espacio, Los ingenios, La naturaleza y su uso, Intervención del ser humano en el paisaje, La mecanización, El barro: símbolo y función, El barro en la mitología y la religión, Los cuatro elementos, El barro en la vida y la muerte, El barro en los oficios y El barro y la arquitectura.

 

Digo cientos de piezas; podría hablar de miles, aunque lo  importante de estas vitrinas es que están nutridas de búsquedas con lupa de buen criterio y de generosas donaciones de coleccionistas. Cada apartado ofrece la posibilidad de contemplar estas joyas útiles del pasado bajo el concepto de “hecho a mano”. Hay momentos en los que le parece al viajero que está en el parisino Conservatorio de Artes y Oficios. Al recorrer las cinco plantas del edificio se percibe claramente que la economía de la zona tuvo su asiento en el sector agropecuario. Sin embargo, las instalaciones museísticas permiten ahondar más en el tema gracias al recordatorio que va junto a cada pieza concreta, que se agrupa con otras hasta formar conjuntos interrelacionados en la vida del individuo. Se vislumbra la actividad que la originó, la inventiva, la fuerza creadora que permitió evolucionar al ser humano e introducir mejoras en su vida o en su trabajo. Al lado de técnicas agrícolas o ganaderas, junto a aperos, enseres y herramientas de los distintos oficios está presente el espíritu de una sociedad dotada de una autonomía sorprendente, de una identidad, de un pulso, de un latido.

 

Todo esto no pasaría de ser una mera exposición de datos, objetos, fechas y cacharros si no fuera porque el Museo está abierto a la investigación científica a través del Instituto Universitario y a la difusión de sus contenidos por medio de un gabinete pedagógico, imprescindibles ambos en la nueva concepción de los museos con un patrimonio histórico. La Etnografía es, por supuesto, herencia básica, pero también fuente de reflexión y conocimiento, ayudando a los nuevos a valorar un pasado fecundo y a sacar de ese tiempo los caminos creativos que consideren oportunos, porque haberlos, haylos.

 

La investigación y el desarrollo, que caracterizan a las sociedades avanzadas de nuestro siglo, se complementan en este caso con una increíble riqueza patrimonial y humana que nos lleva al reconocimiento que se hace realidad en Museos de esta categoría.