Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
ANTONIO MORENO AYORA

Antonio Moreno Ayora

Manuel Gahete

Cuando solo hacía unos meses que el escritor cordobés Manuel Gahete (poeta reconocido, ensayística, crítico literario y narrador) había publicado su libro De Luis de Góngora a la literatura del siglo XXI: Un paseo visionario (Rute, Ánfora Nova, 2011), edita renovando su interés otro titulado Las luces del Viento. Veinte poetas contemporáneos en la estela de Góngora. (Edición crítica de Manuel Gahete), que llega al lector también de la mano de Ánfora Nova constituyendo el nº doble 85-86 de su difundida y elogiada Revista Literaria Ánfora Nova.

Es este un riguroso trabajo que muestra una vez más la atención que el ensayista ha dedicado a cuantos poetas han admirado y exaltado el prodigio literario de don Luis de Góngora, al que en este libro dedica su capítulo inicial “Exordio” para situarlo biográfica y literariamente en su tiempo y asentar que “Cuando se cumplen 450 años del nacimiento del poeta (1561-2011), su influencia, a veces solapada, es indiscutible y sigue abriendo caminos en todos los ámbitos de la poesía (…)”. A esta introducción añade Gahete un apartado que la completa y ejemplifica literariamente, pues está concebido como una breve antología titulada “Poemas del viento”, en cuyas páginas integra dieciséis composiciones (“Romance XVI”, “Letrilla amorosa XXVI”…) mediante las que el editor difunde, recuerda o destaca famosos versos del más clásico poeta cordobés. Así, Gahete escoge como fundamental hilo conductor del volumen que edita las referencias al viento, presentes ya en el autor barroco (“Ondeábale el viento que corría”) y por ello sugeridoras del título general escogido: Las luces del viento.

         El objetivo que con esta edición persigue Manuel Gahete es demostrar la huella de Góngora en reconocidos poetas de la actualidad lírica, y el esto en el ensayo se cumple reuniendo una veintena de artículos agrupados en la sección más extensa (págs. 37-119) titulada “Veinte poetas en la estela de Góngora”. Al referirse al primero, a Manuel Alcántara, traza también Gahete el esquema del conjunto: cada artículo lo inicia con un poema del autor seleccionado (con frecuencia, sus versos contienen una alusión al viento como sintagma aglutinador), poema al que luego siguen los comentarios que el ensayista dedica para perfilar y explicar la obra de cada poeta. Y con tal planificación, en efecto, aborda sucesivamente los nombres de José Manuel Caballero Bonald, Antonio Carvajal, Santiago Castelo, Antonio Colinas, y luego los de Luis Alberto de Cuenca, Pablo García Baena y Ángel García López, este último presentado con el epígrafe “Ángel García López: El estigma/carisma barroco”.   

Envueltas por el formato cálido –iluminado por fotografías y láminas de excelentes artistas– de esta tan prestigiosa revista literaria, las tres o cuatro páginas de texto de que consta cada comentario continúan refiriéndose, por este orden, a Antonio Garrido Moraga, Rafael Guillén, Clara Janés, Leopoldo de Luis y Manuel Mantero. Cuando llega a “José de Miguel: Heredero de Cántico”, lo entronca en la tradición renacentista hasta situarlo en la devoción gongorina y en la búsqueda “de un lenguaje radicalmente poético, en el que la palabra siempre resulta nueva, como recién creada”. Con posterioridad, la erudición, el análisis, la disertación poética se la aplica el ensayista, primero, a Antonio Murciano y Carlos Murciano, y ya en las páginas finales a otros cuatro distinguidos poetas con los que se llega a los veinte anunciados en el título: se incluye así a Justo Jorge Padrón, José Antonio Ramírez Lozano, Jaime Siles y Apuleyo Soto, del que observa que es, “Como Góngora, profundo conocedor del alma”. Con él se finaliza, por tanto, este intenso ensayo Las luces del viento: vibrante por las emociones e interioridades líricas que se exponen de los veinte poetas congregados por el magisterio de Góngora; esplendoroso por haber suscitado la reflexión siempre honda y sabia de la crítica gahetiana; completo por conjugar junto a cada nombre otros que lo han cercado literariamente, que lo han intuido y desvelado. No hay duda de que Gahete implica en sus indagaciones lo que es crítica, lectura reposada, comprensión lírica y admiración intelectual.

Gahete siempre ha estado atento al estudio de las manifestaciones literarias de Góngora, observándolas bien en su propia obra lírica bien en torno al fenómeno de las influencias de este grandioso poeta en otros de nuestra literatura. En años anteriores ya había demostrado Gahete tal atención en publicaciones suyas como La oscuridad luminosa: Góngora, Lorca y Aleixandre (Córdoba, Delegación Provincial de Educación y Ciencia, 1998), Cuatro poetas recordando a Dámaso (Córdoba, Ediciones de la Posada, 2000), o La poesía religiosa de Góngora (coeditada con otros autores, Córdoba, Cajasur, 2005); sin olvidar los numerosos artículos y conferencias que le ha dedicado, uno muy reciente en el suplemento Cuadernos del Sur del 19-11-2011 con el título “Luis de Góngora (Un autor con el que Córdoba sigue estando en deuda)”; y sin dejar atrás tampoco el hecho de que el mismo Gahete homenajeara a Góngora con aquel texto propio de 1992 Glosa del soneto a Córdoba de Góngora. Pero Las luces del viento. Veinte poetas contemporáneos en la estela de Góngora es por ahora su más reciente contribución al mejor conocimiento del ilustre vate cordobés y al seguimiento que de su arte lírico han hecho sucesivas generaciones de poetas destacados en la literatura hispánica.