Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
JOSÉ GARCÍA PÉREZ

José García Pérez

PALABRAS PRONUNCIADAS POR JOSÉ GARCÍA PÉREZ, PRESIDENTE DE ACE-A EN EL ACTO DE IMPOSICIÓN DE LA MEDALLA DE LAS LETRAS ANDALUZAS A DON ANTONIO HERNÁNDEZ

 

 

Excmo. Sr. Alcalde, querido Paco, Ilustrísimas Autoridades, querido Francisco Cañada -representante de Fundación Unicaja- institución mecenas de la Cultura Andaluza, sin cuyo liderazgo difícilmente podríamos haber llevado a cabo el presente acto cultural; queridos compañeros y compañeras de la ACE-A, estimados amigos de Antonio Hernández, permitidme que nombre al Maestro Manuel Alcántara, público en general, y amigos de Antonio, que habéis venido desde Arcos de la Frontera para estar junto a él, amigo Antonio, poeta, novelista y ensayista.

 

La ACE-A instituyó este Premio de las Letras Andaluzas “Elio Antonio de Lebrija” para reconocer, según su criterio, a todos los aquellos escritores que en cualquiera de los ámbitos de las Letras se han convertido en referencia y faro de los que se dedican, nos dedicamos, al noble arte de escribir,

 

Antes que Antonio Hernández, y por este orden, se han hecho acreedor a él: Manuel Alcántara, Rafael Guillén y Antonio Gala, para ello la ACE tuvo que desplazarse a sus lugares de nacimiento: Málaga, Granada y Córdoba.

 

Hoy, la ACE-A se siente honrada con que nuestro galardón haya ido a parar a las manos de este arcense gaditano Antonio; pero Málaga, esta ciudad que todo lo acoge, debe sentirse más honrada porque Antonio Hernández haya elegido que sea esta ciudad la seleccionada por él mismo galardonado para tal fin.

 

Corren malos tiempos para la cultura en general porque la crisis, la maldita crisis, se ceba en el sector más débil y, sin embargo, el más influyente, porque como dijese don Jacinto Benavente “Materializar lo espiritual hasta hacer palpable, y espiritualizar lo material hasta hacerlo invisible: ese es todo el secreto de la cultura” o tal vez, como dijese Dumas: “El arte necesita de la soledad, de la miseria o de la pasión. Es una flor roquera que pide vientos fuertes y terrenos duros”.  

 

Por ello, a los miembros de la Junta Directiva de ACE-  A nos duele el silencio de algunas administraciones académicas e institucionales y será por ello, digo yo, que un escritor no malagueño de nacimiento, pero malacitano hasta los huesos, emplee en gran parte de sus columnas periodísticas la muletilla de “Málaga, la ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia”; me estoy refiriendo lógicamente a la Universidad y a los responsables de la Cultura institucional -no a todos- que en gran medida disculpan su asistencia a estoa actos que honran a la Cultura.

 

            Es por ello, que siempre se ha dicho que hay que vertebrar la sociedad, esencialmente la sociedad cultural; vertebrar, de vértebra, sostén capaz, y perdonen la redundancia, de sostener el armazón cultural de un pueblo, ciudad, Comunidad o Nación.

 

            No por otra causa nacen las Asociaciones civiles y en este caso particular la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía, para suplir la falta de interés de la oficialidad y poner, nuestra pequeña o gran Asociación, al servicio de Escritores y Artistas que en gran cantidad andan suplicando a los que manejan nuestros impuestos, nuestros dineros sería más castizo decir, en las escalinatas de los edificios institucionales.

 

            Nuestra doble misión como Junta Directiva es doble; por un lado “pulsar e impulsar el hecho cultural” si nos dejan, claro, y si no nos dejan también; y en según lugar velar por los derechos de nuestros asociados. Ahí, en esa doble misión, nos vamos y nos vais a encontrar.

 

            Así que, desde la pulcritud, la limpieza de intereses subjetivos, la Junta Directiva de ACE-A ha reconocido a Antonio Hernández como auténtico merecedor de este galardón, que le honra y honra también a Elio Antonio de Nebrija o Lebrija que nos enseñó a poner los puntos y los acentos sobre las íes.

 

           


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