Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
ANTONIO GARCÍA VELASCO

Antonio García Velasco

Antonio Machado

“Es de noche. Se platica / al fondo de una botica. / —Yo no sé, /Don José, /cómo son los liberales / tan perros, tan inmorales. / —¡Oh, tranquilícese usté! / Pasados los carnavales, / vendrán los conservadores, / buenos administradores / de su casa. /Todo llega y todo pasa. / Nada eterno: / ni gobierno / que perdure, / ni mal que cien años dure. / —Tras estos tiempos, vendrán / otros tiempos y otros y otros, / y lo mismo que nosotros / otros se jorobarán. / Así es la vida, Don Juan. / —Es verdad, así es la vida”.

Se trata de un breve fragmento del poema de Antonio Machado “Poema de un día. Meditaciones rurales”. Poema fechado en Baeza, 1911. Poema de un día en cuanto refleja la actividad cotidiana de nuestro autor: el ejercicio de su profesión de catedrático de francés en un instituto, la creación literaria (“aprendiz de ruiseñor”), la lectura de libros, la reflexión, la participación en una tertulia de gentes cultas de Baeza, la vuelta a casa, los libros de nuevo, la meditación… Se supone, el descanso. Nada de particular, en apariencia, tratándose de un intelectual. Pero, en el poema vemos tanto las preocupaciones existenciales como sociales y políticas. Nos da la impronta de las dos Españas que han de helarnos el corazón. Como una simple opinión de contertulios, con sencillez y con profundidad. Pero, ¡ojo! Aunque de opiniones diferentes (liberales perros e inmorales frente a conservadores “buenos administradores… de su casa”) conviviendo en relaciones cordiales y amistosas. Bien lejos de las actitudes tendenciosas y fundamentalistas de quienes sostienen, viven, interiorizan, actúan según el principio tan poco democrático de “quien no está conmigo está contra mí”.

 

No vive Antonio Machado ajeno a las gentes de su época: “Te bendecirán conmigo / los sembradores del trigo; / los que viven de coger / la aceituna; / los que esperan la fortuna / de comer; / los que hogaño, / como antaño, / tienen toda su moneda / en la rueda, / traidora rueda del año”. Ni, por supuesto, a las preocupaciones existenciales y sociales: “Mucho importa (en otras versiones: “Algo importa”) / que en la vida mala y corta / que llevamos / libres o siervos seamos”. Y su pizca de resignación: “mas, si vamos / a la mar –a la muerte- / lo mismo nos han de dar”.

 

Son versos que constituyen la meditación de un hombre que al contrario de otros, más que saber su doctrina es “en el buen sentido de la palabra, bueno”. Su lección es clara: consecuente con sus ideas, tolerante con las ideas de otros, filantrópico y, por supuesto, solidario. ¡Y gran poeta!