Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
Fuente: Málaga Hoy

Mª Victoria Atencia


María Victoria Atencia añade el “Premio Reina Sofía” al Federico García Lorca que obtuvo en 2010 y el Nacional de la Crítica que ganó en 1998, entre otros galardones. Este mismo año, además, ha sido reconocida como Autora del Año en Andalucía (de la que es Hija Predilecta) y la Feria del Libro de Málaga (de cuya Universidad es doctora honoris causa) está dedicada a su obra en su presente edición. Atencia atendió ayer a este periódico y comentó que había recibido la noticia "con mucha alegría, sobre todo al pensar en los poetas que lo han recibido antes que yo y con los que ahora me siento más unida" (entre ellos figuran Gonzalo Rojas, Claudio Rodríguez, José Hierro, Ángel González, Álvaro Mutis, José Ángel Valente, José Manuel Caballero Bonald, Sophia de Mello, Mario Benedetti, Nicanor Parra, Blanca Varela, Ernesto Cardenal y otro malagueño, José Antonio Muñoz Rojas, que lo ganó en 2002; María Victoria Atencia es la primera autora española que se incorpora a la lista).

 

Preguntada por la posibilidad de que su poesía encuentre ahora más lectores, la malagueña no ocultó su "ilusión", pero no tardó en recordar que, "de todas formas, la poesía es una cuestión minoritaria. Aunque precisamente por eso ha perdurado siempre y seguirá perdurando". Si en el homenaje que el Centro Andaluz de las Letras le rindió el pasado Día del Libro en Málaga, Atencia invitaba a todo el mundo "a leer un libro debajo de un árbol", ayer se mostró esperanzada de que esta costumbre no se extinga; y hasta señaló los lugares de su Málaga natal en los que los árboles siguen dando sombra, "como el Paseo del Parque, y hasta algunos nuevos como el Palmeral de las Sorpresas", para llevarla a cabo.

El origen poético de María Victoria Atencia está profundamente ligado a la razón poética de María Zambrano (que escribió en 1986 el prólogo para uno de los libros mayores de su discípula, Trances de Nuestra Señora), pero la forja de su poesía aconteció en el grupo Caracola, aglutinado en torno a la revista de igual título, el que formaron en la Málaga de los años 50 Alfonso Canales, Bernabé Fernández Canivell y Rafael León (quien se convirtió en guía y primer editor de Atencia, además de compañero inseparable y padre de sus hijos), junto a Vicente Núñez y un Pablo García Baena residente entonces en Torremolinos.

 

En aquellos años, una primeriza María Victoria Atencia ganaba ya con sus versos la admiración de Vicente Aleixandre, que gustaba de compartir tertulia en el seno de Caracola durante sus temporadas en Málaga. Después vinieron libros como Arte y parte (1961), Cañada de los ingleses (1961), Los sueños (1976), Paulina o el libro de las aguas (1984), De la llama que arde (1988), La intrusa (1992), Las contemplaciones (1996), El hueco (2003) y El umbral (2011), con el que ganó además el Premio de la Real Academia. Todos ellos constituyen un acercamiento colosal a la experiencia, próximo al arrebato místico no exento de erotismo pero con un asiento estoico por el que Jorge Guillén bautizó a Atencia como "la serenísima": "Comienza a serme infiel / la piel de mi garganta; / pero ahora que se pierden tras de mí las orillas, / tómame una vez más, mi desdeñoso amante, / mientras las algas ponen / un collar en mi cuello" (El baño).