Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
JOSÉ GARCÍA PÉREZ

FRANCISCO BASALLOTE

 

 La existencia es un lugar de encuentros y desencuentros con un número apreciable de personas que, por las circunstancias que sean, permanecen para siempre o son simples aves de paso; en ocasiones de rapiña.

 

         No sé, tampoco me preocupa demasiado, cuando conocí a Francisco Basallote e ignoro si fue en Sevilla “la ciudad que se basta a sí misma” o en Málaga “la ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia” o si fue a través de la lectura de algunos de sus numerosos libros que nacen desde la nada y finalizan en el infinito, que no otra cosa es escribir en un folio en blanco para ejercer el milagro de la creación.

 

         Lo que sí sé es que a través de una pequeña relación física del tú  a tú, de una mayor relación epistolar y de un intercambio fluido por teléfono puedo afirmar de él que es un amigo leal, eso que es importantísimo se engrandece con el hecho de saber que estoy ante un poeta excepcional, capaz de obtener filones de riqueza creadora desde la contemplación de, pongamos por caso, una abeja libando miel.

 

         Recuerdo que junto al ya fallecido poeta Félix Grande, participamos Basallote y yo, en un recital poético en San Fernando (Cádiz); ya se pueden imaginar que nuestro tema de conversación, aparte de las consabidas anécdotas del maestro Félix, giró en torno a la poesía como arte creativo.

 

         En un “aparte”, confieso que el gran flamencólogo me comentó: “Que Paco era uno de los grandes poetas de España, pero que él, Basallote, no lo sabía y por ello seguía escribiendo a borbotones intentando buscar su voz poética definitiva, cuando lo cierto es que poseía una de las voces más creativas de la poesía española

 

         Cuando un tifón de traiciones y ambiciones intentaron, y casi consiguieron acabar conmigo, Paco Basallote fue esa isla con la que formalicé un istmo al que agarrarme; estando a punto de dejar todo lo concerniente al mundo literario, él me animó a no tirar por la borda tantas y tantas palabras vertidas en el suplemento Papel Literario, y se convirtió en alma, voz y esperanza de dicho suplemento que sigue con “carta de ciudadanía” navegando océanos literarios.

 

         Ahora Paco lo está pasando mal, muy mal, físicamente; no se lo merece pero el destino es inescrutable; solicitaría de los creyentes fe y esperanza para que salga de su atolladero y de los no creyentes palabras de ánimo y milagros de amistad.

 

         Este hijo de Vejer de la Frontera (Cádiz) se merece el mejor de los homenajes que podamos ofrecerle; y por encima de todos el de nuestra amistad.

 

         En ello sé que van a estar numerosos amigos de él.

 

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