Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
JOSÉ CENIZO JIMÉNEZ

José Cenizo Jiménez

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"Sevilla de noche" es la nueva apuesta teatral de la compañía "El mayordomo" de Sevilla. La compañía ha estrenado hasta el momento obras como “Cabaret Ubú”, basada en “Ubú Rey”, con formato de musical; “Ave María”, obra breve sobre el bien y el mal; o “Gramática del deseo”, un drama basado en un poemario del jerezano Patrizio Pérez Pacheco, con reminiscencias de Luis Cernuda, que intenta expresar la difícil delimitación de amor y deseo, en la lucha entre lo establecido y la ruptura de las normas sociales, entre el amor y la renuncia...

         La compañía ha participado en el Festival Medieval de Olivares, en el  Festival de teatro de Sevilla, etc. La obra, escrita por Omero Cruz y dirigida por Javier Aldeguer, fue estrenada el pasado  mes de mayo en el centro cívico "Torre del agua" de Sevilla con éxito de público y vocación de seguir el rodaje de la misma en otras instituciones.
         En el programa de mano se nos comenta: "Sevilla de noche bucea en las causas de aquella inaudita y agitada Madrugá del año 2000. Un pintor de poca monta y su novia repipi, una vecina de rosario y mantilla y un viejo coronel sin voz, un coleccionista de mantos de vírgenes y un actor de telenovelas coinciden en la noche cumbre de la Semana Santa sevillana en una casa del centro de Sevilla donde se ha producido un apagón. Todos esperan a quien nunca llegará y llegará quien no esperan. Entonces estallará laluz".
         El marco es esa noche sevillana de Semana Santa, de 2000, en que se produjo un altercado, algo casi inaudito, entre el gentío. De fondo está esta situación, pero todo se desarrolla en un casi claustrofóbico salón que ha quedado a oscuras por un inoportuno apagón, en donde se desarrolla un juego de verdades y mentiras, de hipocresías rutinarias relativas a las apariencias. De este modo, el protagonista, Jesús (Juan Carlos Fernández, muy entregado en el escenario), que se va a casar con la hija de un coronel por interés, tiene a un hombre por amante y la beatona típica acaba beoda y mostrándose lasciva. A la postre, el personaje más noble y sincero, sin doblez, es el inmigrante marroquí que trabaja en Sevillana de electricidad de operario (algo raro, por cierto) y que tiene la suficiente formación y gusto artístico como para confundir, en una sala a oscuras real y simbólicamente, a todos con un magnate que, dice el protagonista, va a comprarle un cuadro por una gran suma.

         Se recogen sesgos en el guion y en la interpretación del esperpento valleinclanesco (el militar recuerda al de Martes de carnaval), la astracanada, incluso el absurdo y los Quintero en una mezcla humorística que consigue a veces momentos hilarantes. Las interpretaciones se ajustan al papel asignado con soltura, el alocado y constante diálogo corre con suficiente fluidez, y hay que señalar con un mérito añadido el hecho de que los actores deben hacer el esfuerzo de actuar pensando que, cuando el escenario está totalmente iluminado, es cuando ellos están a oscuras por el apagón. Es decir, quedan como desnudos ante el público, evidenciando, mediante el humor y los gags, la hipocresía de casi todos los protagonistas.