Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
Francisco Vélez Nieto
Acerca de "La decadencia de Nerón Golden", de Salman Rusdhie. Edita: Seix-Barral

Francisco Vélez Nieto

Salman Rusdhie

Seix-Barral

Vivimos en la cultura de la ignorancia agresiva”. Esta afirmación de Salman Rushdie, autor de “Los versos satánicos”, es la síntesis representativa de la abundancia que en una sucesión de thriller va creando tan fabulosa historia de inquietante actualidad, que tiene preocupada a gran parte de planeta llamado tierra con pavorosa miseria, guerras y diferencias que la desacreditan. Exposición desafiadora en su reciente y polémica aventura literaria publicada por Seix Barral. En ella se desnuda la realidad política y social que nos amenaza y golpea. Protagonizada por la familia del árbol gerontológico de inmigrantes indios en unos EE UU en manos de un extravagante magnate inmobiliario.

Generando una serie de situaciones provocadoras de forma de poder satisfacer los gustos de miles de lectores en todo el mundo. De aquí, que entre sus obras de resonancia más alabadas, podemos incluir esta nueva y esperada narración moderna enmarcada en el contexto político, social y cultural de la actual Norteamérica. En ella un joven americano deseoso de llegar a director de cine, se ve envuelto en los oscuros asuntos de la familia Golden, sobrecargada de ambiciones terrenales cuyo exceso lo irá acercando la rocambolesca decadencia, de este Nerón cuya egolatría lo lleva mucho más allá de aquella histórica quema de Roma por el emperador y mal poeta Nerón. Este actual Emperador es “un magnate inmobiliario llamado Joker que llega a la Casa Blanca con su tupé verde dólar”. Y Rushdie se enfurruña cuando ve que las preguntas sobre Donald Trump acaban dominando la promoción de su aclamada obra.

No solamente las altas esferas del poder conocen perfectamente lo que viene suponiendo para el mundo la llegada a la Casa Blanca tal meteoro del barbarismo populista al que el pueblo le tiene sin cuidado. De igual manera que la eliminación de los factores sociales positivos alcanzados con Obama. La gente de la calle a su manera también es consciente de lo que viene cayendo encima. Diría que son los primeros en conocerlo y padecerlo pese al populismo del señor presidente con su original peinado. El mundo se estremece con esos dos poderes de Trump y Putin más algunos otros dictadores en escala más baja. Y lo triste de todo ese mundo patas arriba es que la gente de la calle ya cree en muy pocas cosas, dada la corrupción y los discursos de la mentira que nos llueven diariamente. Ejemplos para qué exponerles si los palpamos con las manos. Estamos gobernados desde lo grotesco y lo vulgar revestido de populismo. La podredumbre es el Don que manejan desde sus poderes. Apenas unas migajas caen a veces para calmar un poco a la masa con promesas que no llegaran.

Y todo, admirablemente, nos lo describe Salman Rushdie con un estilo narrativo cinematográfico en sus agitadores capítulos donde el humor bien afilado juega en las acertadas críticas sociales a los poderes establecidos dado que: “Son tiempos de una cultura de la ignorancia agresiva. En Internet coexisten al mismo nivel de autoridad las verdades y las mentiras. Hay un trabajo ahí para los novelistas, porque lo que el arte puede hacer es recrear ese sentimiento de lo real. La reconstrucción de ese acuerdo sobre la naturaleza de lo real es ahora, paradójicamente, una tarea de la ficción. Sin género de ninguna duda, como el autor señala e invita, en su novela. La suya ha abierto la veda para que la literatura, los escritores, aborden esta situación que se vive y padece, para que sus voces conjuntas señalen a la sociedad el gran peligro que supone el populismo escondido en la chistera revestida democracia no alcance el totalitarismo que oculta. Termino con la siempre cita viva de Bertold Brecht: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles".