Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
FERNANDO DE VILLENA

Fernando de Villena

Francisco Gil Craviotto

Julio Alfredo Egea

Sobre Francisco Gil Craviotto y sobre Julio Alfredo Egea ya he escrito en diversas ocasiones y no he dejado de señalar que el primero es un magnífico narrador y además el mejor biógrafo de las letras andaluzas contemporáneas. Libros suyos como “Retratos y semblanzas con la Alhambra al fondo”, “Nuevos retratos y semblanzas con la Alhambra al fondo” y algunos otros así lo atestiguan. En el segundo de esos volúmenes ya nos incluyó una preciosa estampa biográfica sobre Julio Alfredo Egea, uno de los más grandes poetas españoles de hoy, y ahora Gil Craviotto amplia aquel texto y lo convierte en un libro independiente de amenísima lectura y en un homenaje necesario al autor de poemarios tan señeros como “Ancla enamorada” o “La Calle” y también de excelentes libros en prosa como “La Rambla” o “Sastre de fantasmas” por citar sólo algunos de los numerosísimos títulos que fueron reunidos en una bella e histórica edición del Instituto de Estudios Almerienses a cargo de Francisco Jiménez Martínez.

Julio Alfredo Egea ha sido el puente entre la poesía escrita en Almería y la cultivada en Granada. Gracias a él ha existido entre ambas provincias una comunión lírica esencial y ello desde que el poeta cursó sus estudios universitarios en Granada y, con otros jóvenes intelectuales del momento entre los que se contaba el profesor Antonio Gallego Morell, llevó a cabo el primer homenaje a Federico García Lorca, en 1947, sólo once años después de su asesinato. Ni que decir tiene, fue todo un atrevimiento cuando el nombre del poeta de Fuentevaqueros era aún pronunciado en voz baja en nuestra ciudad.

Julio Alfredo Egea está a punto de cumplir 91 años; una vida llena de peripecias, viajes, amistades literarias y proyectos, de todo lo cual nos da pormenorizada cuenta Gil Craviotto en su libro, y nos habla también de esa característica que quienes hemos tratado a este poeta conocemos muy bien: su bondad, su asombrosa humanidad, ese auténtico sello de nobleza que marca toda su obra y cada uno de sus actos.

Se incluyen también en “Semblanza de Julio Alfredo Egea” (Editorial “Letra Impar”, Almería, 2017) una descripción del viaje que Gil Craviotto realizó a Chirivel para encontrarse con el poeta en su propio ámbito, y los diversos artículos que a través de los años dedicó a algunos de sus libros. Asimismo, el libro se enriquece con algunas colaboraciones de Rafael Guillén, Antonio Enrique, Antonio Chicharro y Jacinto Martín.

Sería de justicia que le fuera concedido ya al poeta almeriense un gran premio literario como el “Reina Sofía” o incluso el “Cervantes” para que su voz honda y limpia fuese más conocida en todo el territorio español, claro que eso de los premios no siempre tiene que ver con la calidad literaria de los autores.