Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
José Cenizo Jiménez
Acerca de "Las razones del viento", de José Iniesta. Edita: Renacimiento, Sevilla

José Cenizo Jiménez

José Iniesta

Edita: Renacimiento

 

Tengo que decir que llevo sólo dos años con Facebook y que me es de gran utilidad y evasión. Por ejemplo, gracias a Facebook he descubierto a un buen poeta, José Iniesta, de mi “quinta” además, quien en su página habitualmente nos ofrece poemas publicadas e inéditos. Por supuesto, como me gusta, le doy a compartir y compartir. Lo bueno hay que compartirlo y difundirlo, y ahí Facebook y otras redes tienen un papel importante a estas alturas de siglo.

José Iniesta (Valencia, 1962) ha publicado cinco libros antes del que ahora comentamos: Del tiempo y sus castigos (1985), Cinco poemas (1989), Arder en el cántico (2008, Premio Vicente Gaos), Bajo el sol de mis días (2010, Premio Ciudad de Badajoz) y Y tu vida de golpe (2013). Abelardo Linares, el gran editor de Renacimiento, poeta importante además, le ha editado dos de estos libros, al que se añade Las razones del viento, también publicado por la prestigiosa colección y editorial en 2016. Quien a Abelardo Linares se arrima, buena sombra le cobija, es toda una garantía.

Son cincuenta y dos poemas que nos entrega sin dividir el poemario en parte alguna. Un fluir lírico de calidad que nos sorprende, con su ritmo de endecasílabos y heptasílabos, sin rima, por la profundidad del tema tratado y, claro está, la altura estética de su formulación expresiva y retórica. Hallaríamos una lista larga de versos memorables, dignos de difundirse en las escasas líneas de Twiter por todo el orbe: “la perfección tristísima del mundo”, “¿Qué rastro dejará en el aire el amor?”, “Mira en torno la luz sobre las cosas”, “No es en vano la fiebre del vivir”, “De todo lo que soy, sólo el amor / merece la existencia de su vuelo”, “Siempre es del aire lo perdido”, “En el jardín de junio / mis hijos son eternos”, “y el mundo está cantando al corazón”, “Acostado en la hierba del invierno / es sólo mi oración mirar las nubes”, etc.

Nos señala referencias literarias como San Juan de la Cruz, Eliot, Borges, Brines o nuestro común admirado poeta de hoy Eloy Sánchez Rosillo. Todo lo que le circunda puede ser objeto de su mirada poética y vital, desde un escarabajo al propio padre, los hijos y la naturaleza, todo. Mirar es el punto de partida, en “Vocación de mirar” (p. 29) nos dice al inicio: “Entrégate, mirada, / porque os va la vida / y viene de lejos”. En varios poemas rememora los tópicos del “Ubi sunt?” y del “Tempus fugit”, aunque hay aquí un canto a la vida a pesar de la finitud y la transitoriedad, como en el poema “Viaje al final de la noche” (p. 36): “Hay algo más enorme en el ahora / que la lenta expansión del universo: / un hombre meditando en una silla / el misterio de ser materia y tiempo / allí donde el amor / se extiende y canta”.

El viento, con sus razones, considerado como símbolo del tiempo, de la vida, recorre estos versos que no se llevará el olvido. Facebook, gracias. José Iniesta, gracias.