Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
Mª Victoria Reyzábal
Acerca de "Debes conocerlas", de Santiago Bolaño, Marifé y Gómez Blesa, Mercedes. Madrid, Huso editorial

Mª Victoria Reyzábal

Marifé Santiago Bolaños

Mercedes Gómez Blesa

Huso editorial

Esta obra ofrece un apasionado despliegue de las luchas, avances y retrocesos de la lucha de las mujeres por ser miembros de primera, como sus compañeros los hombres, de la sociedad. Sin embargo, aún muchas mujeres temen ser libres, confesar sus necesidades sexuales, compartir el esfuerzo que les acarrea llevar la casa, trabajar fuera, pedir ayuda para cuidar de los hijos y encima resultar siempre amables. La historia de nuestra cultura ha ignorado a las mujeres, las supone existentes, pero sin roles valiosos, así suelen aparecer en las leyendas, los cuentos populares, las novelas posteriores, las obras de teatro, las películas y demás representaciones que ha hecho el hombre de nosotras. Nos han estudiado y descrito miles de veces, pero en realidad no éramos nosotras, éramos lo que ellos fabulaban de esa compañera más o menos sometida que languidecía a su lado, bajo su poder, su protección, su maltrato, su deseo o su abandono. Y, sin embargo, en todas las épocas han existido las otras, pocas pero valientes, esas que se salían del molde, que se saltaban las reglas patriarcales aunque les costase caro: las brujas, las amantes, las liberadas, las locas...

Durante el siglo pasado empezaron a luchar sin ocultarse y de manera organizada las feministas, esas mujeres que denunciaban injusticias de género, que pedían el voto, el derecho al divorcio, el reconocimiento de los llamados hijos ilegítimos y, lamentablemente, lo fueron consiguiendo, si bien aún en algunos otros países continúa siendo atroz la persecución. En los que antes, incluso la medicina se encargaba de humillarlas, castrarlas y torturarlas, algo que todavía se sigue haciendo en tantos otros lugares, por el simple hecho de que ellos son más fuertes físicamente y necesitan ser los amos, dominar. Por eso resulta fundamental rescatar modelos que sirvan a las niñas y las adolescentes de guía, de esperanza, de ruta. “Si no hay mujeres donde mirarnos en el espejo, un número suficiente de ellas como para que podamos elegir la imitación o el rechazo, serán otros los modelos desde los que se forje nuestra personalidad, nuestra supuesta identidad que, inevitablemente, no tendrá “su habitación propia”.”

Este libro recoge la experiencia de las autoras en distintos encuentros durante varias temporadas en Astorga, algo que parece se inició a partir de la figura de María Zambrano, reuniéndose con otras interesadas para reflexionar, debatir y difundir rutas, caminos, trayectorias aleccionadoras. Y así se fue diseñando el mapa de las elegidas, de aquellas que aportaron su esfuerzo y hasta su sacrificio para abrirnos puentes, para enseñarnos a resistir sin dejar de realizar la tarea adecuada.

Aún hoy nos estremecen los crímenes de género que se siguen sumando a lo largo del año, los niños que se quedan huérfanos o que, incluso, también son sacrificados en aras de esa ansia de posesión total, letal. Nos rebelamos cuando se habla de minutos de silencio y cuando se insiste sin resultados prácticos en que se dediquen más medios…, solicitamos que se trabajen estos temas en los centros escolares, que desaparezca el acoso porque la vigilancia constante lo evite.

Nadie puede cuestionar la riqueza literaria y cultural, en general, que aportó la Generación del 27, pero es lamentable que incluso de este grupo identificado con la II República solo hayan sobrevivido, en los manuales de texto de Secundaria y Bachillerato, los hombres, como si ellas no hubieran existido o sus aportaciones fueran de inferior calidad, silencio que en esta obra se cuestiona reivindicándolas, al igual que a otras muchas mujeres (Carmen de Burgos, María Lejárraga, Clara Campoamor, Concha Espina, Maruja Mallo, Mª Teresa León, María Zambrano, Neus Catalá, Secundina Barceló, Jesusa Bermejo, Mercedes Bernal, Hannah Arendt, Simone Weil, Marina Tsvietáieva, Anna Ajmátova, Alexandra David-Néel, Frida Kahlo, Marina Núñez…). Lo mismo, claro, se podría denunciar acerca de muchas otras cuyas obras se han camuflado bajo los nombres de padres, hermanos o compañeros o de las que tan eficientemente han sido borradas que ni siquiera contamos con ninguna de sus producciones. Incluso en la actualidad, que se suele suponer que ya hemos llegado a la igualdad, nos encontramos, por ejemplo, con la diferencia de catedráticos y catedráticas en las Universidades, en los cargos públicos de relieve, en las empresas, los periódicos, etc. Por eso es fundamental concienciarse de que aún no se ha conquistado todo y menos que lo conquistado se ha consolidado, sobra con ver en la televisión o las fotos de las revistas, las personas que se reúnen para cualquier acto importante, imágenes en las que muchas veces prácticamente no aparece una mujer, pues la misoginia sutil y encubierta aún sigue imperando en muchos campos, por eso libros como este resultan esenciales, al igual que grupos como el mencionado al inicio de esta reseña.