Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
JOSÉ GARCÍA PÉREZ

JOSÉ GARCÍA PÉREZ

 

 

 

         Desde que murió Francisco Umbral, no leo El Mundo a diario y menos con la adicción de antes. Lo bueno del genio aludido era la variedad de sus temas y la manera de dar caña a ambos lados según le viniera la mañana. Aquí, en Andalucía, su director Francisco Rosell publica todos los domingos una página dedicada, casi en exclusiva, al presidente Manuel Chaves y a su particular forma de gobernar. Dicho epistolario es lo más parecido a un rosario de diatribas que puede conducir, por repetitivo, al igual que ocurre con la cuentas del rosario, a pasar página.

 

         El señor Rosell ha publicado el libro Treinta años de nada (Radiografía del Régimen Andaluz), Ediciones Almuzara, que en la tardenoche de ayer presentó en Málaga, al igual que anteriormente lo hizo en Sevilla (en esto es primo hermano de Chaves), acompañado de personalidades históricas del mundo de la política, guardaespaldas y sillones reservados para ilustrísimos y excelentísimos que ya ven, Salvador Pendón, presidente de la Diputación malacitana, pasado un tiempo los puede “purgar” de sus honores.

 

         Asistí al acto porque el lugar donde se celebraba está a la vuelta de la esquina de casa y poara ver a antiguos compañeros de andanzas prehistóricas políticas, a saber: Francisco de la Torre, Pedro Aparicio, Miguel Angel Arredonda y Antonio Romero, todos en buena forma, a pesar de los kilos de más que soporta uno, de la papada que sostiene otro, de la maldita faringitis que acompaña a Paco y de la discreta bufanda que portaba Romero.

 

         Me llamaba la atención la presencia de Pedro Aparicio en el acto que, además de literario, tenía un trasfondo político claramente contrario al PSOE, y como en todas las situaciones que le conozco, el articulista de SUR salió del aprieto en que se había visto envuelto y nadie podrá decir del ex alcalde y ex presidente del PSOE-A que propinara un suave coscorrón al que fuese su Secretario General y Presidente de la Junta.

 

         Francisco de la Torre preconizó la defensa de la Autonomía de Andalucía como resultado de la Autonomía municipal, tesis que Blas Infante definía como “Autonomía Generatriz”, y de la que me imagino sabrán algo Arredonda y Romero.

 

         Si la nada es inexistencia o ausencia absoluta de cualquier cosa, se podría llegar a la errónea conclusión de que el libro Treinta años de nada es una falacia. No es así, aunque el título sí es una gran mentira. Pero hoy día, en el marketing literario, se vende más por el título que por el contenido. Y si la presentación va acompañada por un alcalde real, un ex alcalde, un alcalde moral y otro que lo quiso ser, todo se convierte en fácil éxito.

 

         Sería deseable que su contenido calase en la sociedad andaluza, pero no creo que su lectura se recomiende desde las Consejerías competentes.