Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
JOSÉ GARCÍA PÉREZ
ARTÍCULO "EL COPO" PUBLICADO EN DIARIOLATORRE.ES

José García Pérez

 

         Si el espeso silencio mediático envuelve la obra de un escritor, éste se ve tentado a tirar la toalla en el centro del cuadrilátero de un blanco papel. Hay que tener mucha voluntad y más amor a la escritura para combatir la desnudez de escribir sin saber si por medio hay un lector y no digamos un leve reconocimiento, una palabra de estímulo.

 

         Será por eso que nacen las llamadas “cuadras” de escritores. Se reúnen, degustan desde chochos a gambas, beben  lo que le echen y, sin caer ellos en la cuenta, se echan una mano los unos a los otros con ese don preciado que es la conversación que fructifica en amistad. Para entender algo de lo anteriores hay que estar metido en el sarao de  la escritura y del compartir.

 

         A Quesada, Antonio José, le conocí a través de un bendito email que recibí y en el que se entregaba, porque la escritura es esencialmente entrega, a colaborar en el histórico Papel Literario que publicaba Diario Málaga, espacio desde el que nació una relación de amistad, no exenta, digamos, de otra casi paterno-filial, pues es demasiada la diferencia de existencia entre ambos, me refiero a lustros, años, meses, días y noches, esencialmente, noches (las noches son cómplices de amistades).

 

         Quesada escribe como los ángeles, aunque realmente ignoro si los ángeles existen. Si fuese así, si no existiesen, diría que Antonio escribe como Dios, y aunque carezco de la certeza de su existencia, afirmo que Antonio J. Quesada traza su estilo de escritor en cada columna, poema o ensayo sin renglones torcidos.

 

         Y es que este compañero, anónimo para muchos gurús, es un estandarte del peligroso juego de decir lo que piensa y tal vez, hasta ahí no llego, de vivirlo.

 

         Ayer tuve la suerte de asistir al Salón de Actos del Rectorado de la Universidad de Málaga y ver complacido como el Agregado Cultural de la Embajada de Corea en España hacía entrega al amigo Antonio J. Quesada del Premio de Ensayo sobre Literatura Coreana.

 

         Veo hoy, con cierta tristeza, al tiempo que comprensión, que ese espeso silencio mediático, al que me refería al principio de este copo, ha reinado sobre el escritor Antonio J. Quesada y se hurta, pues, un galardón de Málaga y para Málaga.

 

         Este copo desea ser un canto de alegría en este Diariolatorre.es, y que su publicación, auténtica noticia más allá del ámbito local, navegue hasta los confines del mundo, Corea por ejemplo.

 

         No me conformo con menos.