Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
JOSÉ GARCÍA PÉREZ

Puerta del Sol. Madrid

 

 

 

         Por una cuestión técnica a la hora de medir el tiempo, este año tenemos el privilegio de gozar un segundo más de 2008. Quiere decir ello, que cuando el reloj de la Puerta del Sol dé su última campanada, quedará todavía un segundo de año.

 

         Este maravilloso regalo, la última oportunidad que tenemos, se produce porque existe una anomalía entre el tiempo medido por relojes atómicos, el internacionalmente admitido por su precisión, y el tiempo de toda la vida, el astronómico y clásico. Y es que se ha demostrado que la Tierra, ya vieja y deteriorada, se atrasa un segundo en dar la vuelta al Sol.

 

         Qué es un segundo sino una pizca más de tiempo, caer en la cuenta, realizar un chasquido con los dedos pulgar y corazón, llevarse una mano a la frente en señal del olvido de algo, marcar telefónicamente el número mágico y oír la voz concreta del amor, decir gracias una vez más a la que te acompaña (o viceversa), enviar un e-mail de felicitación, frenar y salvar la vida.

 

Un segundo más es una gracia que no debemos minusvalorar.

 

         Es tiempo de navidad, pero es noche de jolgorio. Hoy es la noche de conjuras, promesas y de buenos deseos. Si no se es diabético, es noche de uvas, de besos aunque se sea diabético; de brindis, si no se tiene artritis y aunque se tenga; es noche de sones de tiempos, campanadas, y de apagar rápidamente la televisión para no empezar el 2009 con chorradas, que ya tendremos tiempo para ello.

 

Noche de matasuegras, gorritos y confetis, pamperos y champán, o sidra que está buenísima. Noche de pasarlo bien.

 

         Llegará mañana con la recesión y la deflación, con la maldita cobranza de los gastos de defunción que llevo pagando durante una multitud de años.

 

Todo eso llegará mañana, pero hoy, y además con un segundo más de añadido, es noche de alzar la copa y de brindar con usted, amable lector o lectora, por nosotros, toda esta familia de Papel Literario Digital.

 

No le demos vuelta al asunto. Nos lo merecemos.

 

Chin-chin