Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
JOSÉ GARCÍA PÉREZ
RESPUESTA AL POETA JOSÉ RUIZ OLIVARES

         Esto de dedicarse a llevar durante más de catorce años la responsabilidad de Papel Literario nos ha deparado y seguirá deparándonos más de una sorpresa. A veces negativa y las más, positiva. La que quiero comentar hoy, de forma breve, podríamos calificarla de surrealista.

 

         Lo anterior viene a cuento por un e-mail recibido del poeta José Pérez Olivares (Santiago de Cuba), galardonado con varios Premios de Poesía y que este año opta, como finalista, al Premio de la Crítica de Andalucía con el poemario “Los poemas del rey David”.

 

         Papel Literario, desde siempre, o sea, desde su edición impresa (finiquitada por el cierre de Diario Málaga) y desde su edición digital ha intentado ser voz de todos los libros que llegan a su redacción. Procuramos no silenciar ninguno de ellos y de hecho creo que lo hemos logrado, aunque puede ocurrir que alguno por olvido, y no por otra causa, haya entrado en el maldito reino del silencio.

 

         El dar a conocer los libros, no significa hacer a todos ellos una crítica literaria, misión imposible por la cantidad que se reciben. Es por ello, que poseemos una ventana abierta en la que colgamos las novedades editoriales que procuramos leer con objetividad, caso de “Los poemas del rey David” editado por “Tierra de Nadie”.

 

         La solapa de los libros, casi siempre realizada por el autor, y que respetamos, es un pequeños resumeN que reproducimos. Creemos que es lo mejor que podemos hacer. A veces, caso de “Los poemas del Rey David, añadimos, añadimos algo de nuestra cosecha.

 

         Fui yo, José García Pérez, el que colgó la portada de “Los poemas del Rey David” en la ventana “Para leer” de Papel Literario. A los pocos días, recibí del autor el siguiente e-mail: “Por favor, si dan una opinión sobre el libro (buena o mala), pero siempre respetable), no se limiten a copiar lo que ya viene escrito en la solapa, y a hacer un añadido (lo digo por la última coma en adelante) de su propia cosecha. Háganlo bien, hablen con propiedad, para bien o para mal, y lean el libro”

 

         Pues bien, leemos lo que podemos, en este caso el poemario ha sido leído. Añadimos, añado, de nuestra propia cosecha lo que creemos oportuno. Lo hacemos lo mejor posible, hablamos con propiedad y, por último, añadir que todo aquel, escritor o editor, que envía un libro a un suplemento literario, digamos en plan coloquial, se la juega.

 

         El añadido lo mantenemos, es el siguiente “…, PERO, POR DESGRACIA, NOS ALEJA DE LOS SALMOS DE DAVID”