Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
ANTONIO J. QUESADA

Durante la penúltima semana del mes de junio de 2009 se certificó todo en el Ayuntamiento de Málaga: Ancha del Carmen pasaba a mejor vida (¿mejor vida?, lo que nos hacen creer los curas…). Llegaba Miguel Briones, delegado municipal de Cultura,  con la pala y el rictus que tienen los enterradores de todas las épocas, y todo el PP dejaba su flor sobre el féretro mientras Briones echaba las paletadas. Hasta siempre, Ancha y del Carmen. A veces el muerto no se deja enterrar y dura más el acto fúnebre. No fue el caso, pues el rodillo político de derechas estaba preparado: PSOE e IU no fueron suficiente y la colección de poesía se fue a soplar nardos. La derecha municipal, como en su día hiciera Von Schirach, cuando escuchó la palabra “cultura” inmediatamente echó mano de la pistola.

 

Y así, en tiempos en los que el Ayuntamiento defiende con una mano una capitalidad cultural para Málaga, en la que posiblemente no cree (aunque vista de verde a voluntarios en la Plaza de la Constitución), con la otra entierra una colección de poesía entre la indiferencia general de la ciudad. No voy a citar el poema de Martin Niemoeller porque ya está muy manido, pero recuerden todo aquello de que vendrán a por mí algún día. Llegaron y nadie movió un dedo del pie.

 

Esta vez ha caído Ancha del Carmen, y nadie mueve un dedo ni alza una voz. Pero bueno, podemos consolarnos: al menos tenemos a Cristiano Ronaldo en el Madrid, a Belén Esteban a todas horas en Tele 5 y a Cantizano en Antena 3.

 

Todo esto dice mucho de lo que somos en esta Málaga tan cateta, tantas veces. Semana Santa, toros, Feria, los cuatro de siempre en los mismos sitios y la esclerosis oficial. Como sucede casi siempre a medio plazo, posiblemente tenemos lo que merecemos. ¿Y la Capitalidad cultural? Ja, ja, ja.

 

Postdata: ja.