Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria

        
REDACCIÓN

Francisco Gil Craviotto

Gil Craviotto nace en el pueblo alpujarreño de Turón.. Comienza, en 1953 sin vocación alguna los estudios de Derecho, que abandona en el tercer curso. En esta época comienza a escribir en diversos diarios y revistas granadinas, como Hojas del Lunes y Granada Gráfica. Tras la publicación de su primer libro, Raíces y tierra (1959), conjunto de relatos que refleja el ambiente rural de la Alpujarra y en el que nostalgia y lirismo no orillan el realismo y la crítica social, José María Bugella, por entonces director del diario Patria, le encarga coordinar la sección de cultura, tarea que desempeñará hasta su marcha Francia.

 

El que a mediados de los 50 muriera, en muy extrañas circunstancias, su amigo el poeta Antonio García Sierra, así como el acoso policial al que fue sometido, durante los años 60, un grupo de intelectuales granadinos (Juan Burgos, Rafael Guillén, José Ladrón de Guevara), serán, junto con la censura, los detonantes definitivos para que Gil Craviotto abandonara España en 1964 y se fuera a vivir a París. Allí, inicialmente trabajará en distintas academias como profesor de español. Aparece su cuento La poetisa en el volumen 16 Relatos: antología de prosistas granadinos (1965). En la Universidad de la Sorbona, donde conoce al humanista Claude Couffon, gana en 1971 la diplomatura de Licencié ès Lettres y entra, más tarde, a trabajar en la multinacional Compañía Bull, como profesor de español para ejecutivos, además de traductor y redactor de discursos de la empresa para el área hispana.

 

 En el otoño de 1993, el mismo año de su jubilación, Gil Craviotto regresa a Granada, donde publica la novela “Los cuernos del difunto” (1996), con la que da nueva vida a su carrera literaria e investigadora. A este relato, cuya amenidad no está exenta de una acerada crítica social, le sucede “Retratos y semblanzas con la Alhambra al fondo” (1999), donde a través de diversas figuras locales del ámbito artístico y literario (como Manuel Ángeles Ortiz, Manuel Gómez Moreno, José Fernández Castro o Antonio García Sierra) o de marcado carácter popular (como el librero Tarifa), Gil Craviotto nos ofrece el agridulce retrato de una Granada provinciana y sumida en los tristes años del franquismo. Este título se completará, más tarde, con “Nuevos retratos y semblanzas con la Alhambra al fondo” (2003), donde se vuelve a conjugar hábilmente lo periodístico con lo histórico, e incluso, a veces, con lo costumbrista, a través siempre de un lenguaje sencillo y transparente que envuelve de inmediato al lector.

 

 La faceta narrativa se completa con el relato infantil “El caballero sin miedo” (2003) y con la novela de tintes cervantinos “La boda de Camacho” (2004). La capacidad de observación de Gil Craviotto, como paseante que se aproxima, sin acritud, a una realidad multiforme que le hace reflexionar sobre el mundo y la vida, se refleja una vez más en las diversas estampas de “Mis paseos con Chica” (2000) así como en la serena nostalgia que embarga las páginas de “Casi unas memorias” (2003). El afán por reconstruir aquellas parcelas olvidadas del pasado de Granada le ha llevado al cultivo de la biografía, como es el caso de su extenso trabajo “Mesa de León, un periodista entre dos siglos” (1859-1937) (2005) y” Enrique Villar Yebra: su vida, su obra”. (2007),